Las malformaciones auriculares pueden ser menores o mayores. En período neonatal se debe informar a los padres las posibilidades de corrección quirúrgica, que generalmente se realiza a los 6 a 7 años. Estas alteraciones pueden manifestarse como falta de desarrollo parcial (microtia), o total (anotia), o alteraciones morfológicas (oreja gacha, criptotia, oreja prominente, lóbulo bífido, etc.). Una vez descartada la asociación a otras malformaciones se manejara como una microtia aislada. Esta anomalía puede ser uní o bilateral, con localización del remanente normotópico o distópico cuando este se encuentra en una zona distinta a la que corresponde. Esto tiene incidencia en los tiempos quirúrgicos, ya que requerirá tiempos adicionales para corregir la localización del remanente donde corresponda. La magnitud del defecto puede involucrar el 1/3 superior del pabellón auricular, los 2/3 superiores, el lóbulo o la combinación de estos. La gran mayoría de los casos pre sentan ausencia o estenosis de conducto auditivo externo, con hipoacusia de conducción. La indicación de uso de audífonos sera dictaminada por el otorrino en su evaluación temprana para evitar problemas de lenguaje tan frecuente en pacientes que no han sido tratados oportunamente. Las microtias unilaterales es excepcional que requieran audífonos, pero igualmente debe ser evaluados precozmente.

La programación de la reconstrucción auricular se hará después de los seis años de edad, una vez completado el crecimiento de la oreja normal, en dos tiempos quirúrgicos. En cirugía y con la ayuda de un modelo de la oreja sana, se talla el injerto de cartílago costal, similar al molde y se coloca en bolsillo subcutáneo. En esta primera cirugía se coloca el marco cartilaginoso y se rota el remanente de lóbulo lo que da una aspecto muy real a la neo oreja. El grado de definición interna y proyección que se logre dependerán de la disponibilidad de piel y su adhesividad al injerto. Esta adhesividad se logra mediante drenaje aspirativo al vacío que adosa la piel y evita la formación de colecciones serosas o hematomas. En nuestro caso solo utilizamos expansores de piel en casos de ausencia total de remanente (anotia). El segundo tiempo quirúrgico se programa mínimo 6 meses después de colocado el injerto y consiste en darle mayor definición a la concha auricular y/o m ejorar la proyección mediante la colocación de un injerto de piel retroauricular.

En los casos bilaterales cuando hay indicación de recanalización de conducto auditivo externo, esto se planificara una vez completada la reconstrucción. Considerar también en estos casos los beneficios del BAHA. En nuestra experiencia (aprox 50 reconstrucciones auriculares al año), no tenemos casos de crecimiento de injerto neo-oreja, pero si se ve cierto numero de pacientes que presentan reabsorción parcial. Otra dificultad la representa la inserción baja de cuero cabelludo cuyo tratamiento ideal sera mediante láser de depilación definitiva. Otras malformaciones menores que involucran la forma del pabellón auricular tales como oreja gacha, prominente, etc, también se corregirán después de los seis años de edad, en un tiempo quirúrgico.

 

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