Las alteraciones esqueletales que comprometen la cara pueden ser por deformidad constitucional o familiar, malformación congénita inherente a alguna patología, tumores óseos o secuela de trauma en la infancia.

Por muchos años las alteraciones esqueletales se dejaban evolucionar y su corrección se postergaba hasta completar el desarrollo, lo que implicaba que el niño debía portar su deformidad toda su infancia y adolescencia. Actualmente existen técnicas que permiten tratar estas alteraciones esqueletales durante la infancia, lo que evita las burlas y el complejo trastorno emocional que provocan estas en el desarrollo del niño. Una de estas técnicas llamada distracción ósea consiste en el alargamiento gradual del segmento óseo comprometido manipulando el proceso normal de regeneración el cual se controla externamente.Se puede utilizar como técnica aislada o asociada a injerto oseo cuando el déficit es muy importante. Al ser un proceso gradual permite una mayor adaptación de los tejidos blandos vecinos, generando menor posibilidad de recidiva. Se puede realizar antes de completado el crecimiento y eventualmente repetirse según las necesidades. La más utilizada es a nivel mandibular ya sea en la rama, el c uerpo o ambos.El hueso generado tiene características normales y es indistinguible del hueso sano.

A nivel maxilar puede generarse un crecimiento vertical o generarse un avance antero posterior.El crecimiento vertical generalmente se realiza en pacientes portadores de malformaciones tipo microsomia hemifacial en que existe un acortamiento en sentido vertical del maxilar y puede asociarse como procedimiento simultaneo a la distracción de la mandíbula (bimaxilar).

En pacientes con retrusión del tercio medio facial como ocurre frecuentemente en las fisuras labiales con alteración funcional de la mordida (mordida cruzada anterior)se realiza un avance maxilar mediante distracción del tercio medio. La cirugía consiste en una osteotomía tipo Le Fort I que luego se tracciona gradualmente hacia adelante, no requiere fijación intermaxilar, pudiendo realizarse aun cuando no se haya completado el crecimiento facial.

En pacientes portadores de síndromes en que las alteraciones esqueletales son múltiples se deben programar las cirugías en forma secuencial desde temprano para evitar grandes cirugías al termino del crecimiento.

Otra alteración esqueletal importante de diagnosticar y tratar precozmente se refiere a los pacientes portadores de microftalmia / anoftalmia. Sabemos que en estos casos la falta de crecimiento del globo ocular provocara una falta de crecimiento orbitario, lo que mas adelante requerirá de una ampliación orbitaria (cirugía compleja) para la colocación de una prótesis ocular. Para estos efectos la utilización de expansores tisulares antes de los 6 meses de edad realizando una expansión gradual orbitaria similar al ojo sano permite la colocación de una prótesis ocular en el momento que se decida después de los cuatro años.

En el caso de perdida de tejido óseo ya sea como secuela de trauma o resección tumoral puede plantearse realizar un transporte oseo para generar hueso en la zona carente de este.

Obviamente que la cirugía ortognática y sus distintos procedimientos (genioplastia, avance maxilar, osteotomía sagital de rama, etc.),también tiene su indicación sobre todo en los casos constitucionales, en que la alteración se manifiesta con el mayor desarrollo facial y debe ir precedida de un tratamiento ortodoncico preciso que se anticipe a la cirugía para lograr un mejor resultado final.

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