Doctora Carmen Gloria Morovic, médico cirujano plástico. Doctora Morovic.

“La gratificante tarea de la cirugía plástica reconstructiva infantil”, así titula Revista Caras artículo sobre la Dra. Carmen Gloria Morovic y su trabajo como cirujana plástica pediátrica, el cual copiamos a continuación.

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Esta destacada cirujana plástica pediátrica –con más de 10 mil operaciones realizadas en su área– se considera una afortunada al hacer lo que le gusta y contribuir desde su experiencia en la reconstrucción craneofacial de estos niños, tanto en el sector público como en el privado.

En Chile, un 75 por ciento de las cirugías plásticas que se realiza a niños se relaciona con malformaciones congénitas. En tanto, las edades en que se intervienen dependen de la patología, comprendiendo el período de recién nacido, infancia, adolescencia o al completar el crecimiento, pudiendo ser –en varios casos– en etapas a distintas edades. El otro volumen de patologías proviene de lesiones adquiridas por trauma, quemaduras o post tumorales.

“Lo importante es que toda anomalía debe ser tratada en forma oportuna, involucrando la funcionalidad y estética que facilite la relación del niño con sus pares, evitando trastornos emocionales que le podrían afectar por el resto de su vida”, subraya la doctora Morovic, quien es jefe de la Unidad de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Luis Calvo Mackenna (centro de referencia nacional de muchas de estas patologías), subdirectora del Capítulo de Craneofacial de la Federación Ibero-Latinoamericana de Cirugía Plástica y además es docente de postgrado en la subespecialidad de Cirugía Plástica Pediátrica de la Universidad de Chile y de la Pontificia Universidad Católica.

Dentro de los casos congénitos que le toca atender, la facultativa destaca las fisuras labiales y/o palatinas, malformaciones auriculares como los casos de niños que nacen sin orejas, o con orejas hacia afuera o tipo “dumbo”, malformaciones de la nariz, de las manos (dedos pegados o más de 10 dedos), lunares gigantes, hemangiomas, entre muchos otros.

“En todos los casos se debe aplicar conceptos distintos, ya que ninguno es igual a otro. Y para cada uno hay que tener presente la reparación funcional y el aspecto estético. Un labio fisurado –por ejemplo– debe quedar bonito en su cicatriz y funcional en su movimiento como el sonreír”, asegura. Además, hay que considerar que estas patologías –que involucran distintas disciplinas– deben evaluarse en equipo multidisciplinario para tener una mirada más global de ellas.

Especialidad gratificante

Según estudios especializados, en nuestro país existen dos influencias que hacen más frecuentes las fisuras y las malformaciones congénitas en algunas zonas. Uno es el factor étnico: los niños descendientes aimaras y mapuches tienen más incidencias de fisuras que la población común. Y, el segundo, es por efecto de contaminantes externos.

“Vemos que las regiones mineras y agrícolas tienen mayor incidencia de malformaciones. No se ha podido establecer una causa-efecto de que tal o cual químico es el responsable. Pero sí está claro que hay algo en esos lugares que está causando este problema”, afirma la profesional. La doctora Morovic cuenta que se siente una afortunada al hacer lo que más le gusta y aportar desde su experiencia en la reconstrucción craneofacial de miles de niños, tanto en el sector público en el Hospital Calvo Mackenna como privado en Clínica Las Condes.

“La cirugía plástica reconstructiva infantil”, dice, “es una especialidad muy gratificante. Si bien hay cirugías más complicadas que otras, en la mayoría de los casos los pacientes quedan extraordinariamente felices porque están mejor que antes, aparte de ser una esperanza para las familias que reciben un hijo o hija que no es como lo soñaban”, asegura.

En la actualidad hay distintos elementos que permiten ofrecer una solución reconstructiva a los niños pequeños cosa que no existía antes y que los obligaba a arrastrar su defecto hasta completado el crecimiento. Dentro de estas nuevas técnicas está la distracción ósea que alarga los huesos, los expansores de piel que proporcionan piel sana donde se requiere, suturas especiales, elementos de osteosíntesis degradables, entre otros. Esto ha dado un vuelco a los métodos tradicionales de tratamientos, abriendo expectativas más optimistas, con mejores resultados y menos secuelas.

El mayor desafío para esta destacada especialista es masificar no sólo las nuevas técnicas de cirugía plástica, sino que –además– ofrecer las mismas opciones de tratamiento y oportunidad de atención a todos los pacientes del país. Enfatizando que en regiones todavía no se tiene mucho acceso a la especialidad, lo que a veces retrasa su derivación oportuna y, por lo tanto, muchos niños llegan tarde lo que disminuye las opciones de un resultado exitoso”, afirma.

Autoestima en adolescentes

Los adolescentes constituyen otro tema que le preocupa a la doctora. Es una etapa en que los cambios físicos tienen una tremenda importancia, ya que con ellos se forja la personalidad de los jóvenes y la manera de relacionarse, con sus pares y con el mundo.

Cuando un paciente tiene una malformación congénita que no ha sido abordada en la niñez, probablemente sea en esta etapa en la que sí genere una crisis. Y muchas veces los papás no saben bien cómo enfrentar la situación, porque esa anomalía no era una preocupación. Es por esta razón que se recomienda consultar antes que se genere el conflicto.

Existen otras anomalías del desarrollo que se hacen evidentes a esta edad, siendo una de las más frecuentes las deformidades de la nariz que generalmente se acompañan de una alteración en la función y pueden ser de causa genética o secuelas de trauma de la infancia. También están las relacionadas con las mamas en la niña, ya sea por falta de desarrollo, asimetrías o desarrollo exagerado, que menoscaban la autoestima y la capacidad de relacionarse con sus pares.

“En cualquiera de estas circunstancias es conveniente considerar al adolescente como un interlocutor válido en el momento de decidir la cirugía a realizar, sobre todo en pacientes que se deben corregir en etapas, ya que muchas veces su ‘preocupación’ es un detalle menor, de fácil solución, pero que es foco de constantes bromas. Entonces debemos incluir este detalle en la programación quirúrgica. El resultado final es una persona nueva y satisfecha con lo alcanzado. Y sin duda, eso le ayuda a reforzar su autoestima”, asegura.

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